Prende La Castañeda La otra llama
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Con un pseudo Porfirio Díaz merodeando los oscuros pasillos del Teatro Metropólitan, la alucinación y la locura del que fuera el manicomio más grande de Latinoamérica (inaugurado por este dictador en 1910) se manifestaron en un concierto plagado por más de dos mil almas que atestiguaban el resplandor de una de las bandas más elementales de la escena rockera nacional y que por más de 20 años ha contagiado con su virus musical a una gran cantidad de dementes fanáticos: La Castañeda.
De este modo, los noctámbulos presentes en el mítico recinto coreaban a la Gran Fraternidad Pelona (GFP), no sin antes permitir la apertura de las nuevas bandas que acechan en el ámbito rockanrolero, tales como Emilio and the Celtics y los Amigos de lo Ajeno. Pero la velada accedería a la euforia de todas las gargantas que coreaban “¡Casta, Casta!” cuando al escenario saltaron Salvador Moreno (vocalista), Oswaldo de León (guitarrista), Omar de León (tecladista), José Luis Escamilla (bajista) y Felipe Maldonado (baterista) para presentar su nueva Doble llama, material denominado también como La otra llama.
Y con ellos vendría un grito desesperado proveniente de la Tierra para el Cielo, tras resonar los acordes de “Llamando a Dios”, seguido por lo melancólico y pasional de “Me fui” y “La Estación”, logrando silenciar a los ardientes fans que poco a poco han asimilado esta nueva esencia efusiva derrochada por La Castañeda en sus últimas llamas. Empero, al encuentro íntimo acudieron además “Nancy Llaga”, “Cintia (más allá)” y Lucrecia”.
El estallido del Metropólitan se dio cuando Chava Moreno, entonando “Tóxico mágico”, agradeció a los seguidores de la GFP “todos estos años de comunidad”, y la fulminación se expandió aún más tras llegar todos los éxitos de esta agrupación, surgida hace 21 años, entre los cuales se hicieron sentir “La Cabeza”, “Cenit”, “Secta de extraños”, “Lo demonio”, “Gris Normal”, “Sueños”, el emblemático “El Loco” y otros más.
La “Eterna noche” siguió con las nuevas melodías enclaustradas en La otra llama, como “Libertino” y “Liberación”; de la primera Doble llama surgió, además, “Orgasmo Ying Yang”, con un performance tan sublime que a los exaltados fans sólo les correspondió aplaudir el erotismo presente en el escenario, no sin antes dejar de sacudir el Metropólitan al escuchar “Cautivo de la calle”, “La Espina” y Frenopatía”. El alarido final se daría cuando la armonía de “Noches de tu piel” tuvo un invitado especial que La Castañeda trasladó al recinto para que el público se deleitara con el instrumento que lo ha caracterizado durante toda su carrera: El Sax, de Maldita Vecindad.
© Los datos
Con este disco, la banda refuerza su nueva etapa como La Castañeda dejando atrás a La Casta, nombre bajo el cual únicamente trabajaron seis años.
Decidió regresar a sus raíces y demostrarle a las nuevas generaciones lo que posee esta banda de rock gótico.
También celebran los 100 años del manicomio, La castañeda, entidad que fue derruido en 1968 por orden presidencial. Pero no todo desapareció de aquel hospital que para miles de personas significó una vida en el infierno
"La Casta queda como un periodo que ya pasó y de cambio porque la banda se ha transformado, no somos los mismos, por eso de alguna manera decimos que la banda se reencuentra con sus raíces, con sus conceptos", mencionó el vocalista.

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